lunes, 27 de diciembre de 2010

YOUr LOVEly hand in MinE

¡Celebra
el avispero de la memoria, hemorragia de vida amarilla! 
¡Canta
el aullido de la infancia, rutas salvajes entre amigos perdidos! 
¡Sueña
el olor de la primavera, hibernación rota por huellas rosas! 
¡Vuela
conmigo mariposa, la hora de la pena no nos alcanza!   

martes, 7 de diciembre de 2010

LORCA

Bajo el león dorado en la pradera
va una hermosa muchacha morena,
luz colorada enredada
en su tostado de arena

Las montañas miran un punto extraño
un camino lejano
un sabor revuelto de antaño
y queda rastro, bajo y llano

Todo se ha roto
más que el silencio
todo se ha roto
todo por dentro

Desvanecidos
están los ojos de sus laberintos
solo queda desierto
desierto azulado
y calor extinto

Todo se ha roto
más que el silencio
todo se ha roto
todo por dentro

Ojos huecos de noche
pozos estériles
sin serpientes de luz
lunas gemelas de espejos
sin elipses eléctricas
vacíos ciegos a morir de noche

Tormenta,
luciérnaga de la cuneta,
allá en lo alto, enredada en la música roja
del encarnado dorar
 de la borrosa silueta

Todo se ha roto
más que el silencio
todo se ha roto
todo aquí adentro

domingo, 24 de octubre de 2010

La Cama del Diablo

Había una vez un gilipollas al que se le ocurrió que podría haber una buena manera de pasar el resto de la vida, alejado de todo el mundanal ruido asqueroso, apartado del hiriente y escabroso sinsentido de la existencia: existiendo entre labios de cartón cortados al cero, y  bajo cero el puente altísimo de las miradas, esconderse, siempre escondido y disfrazado, puenteado como de una sombra tomada entre vinos y cervezas de mediodía, salón abandonado al tocar el final el día, noche parturienta mojada, luz líquida entrando y saliendo de chorro encogido de rojo, enfrentado tu ojo mi mirada, espejo espejito trepanador de deseos y la entraña y el calor subiendo por mi estómago, extendiéndose entre dedos que acarician terminaciones aplastadas entre músculo, hueso y carne, exigiendo más grados, más duro, más éxtasis síntesis de orgasmo y viaje abocado, desenrollado mirador infinito desenfocado, y boca, canto, himno, foca viajera suspendida en espuma: súmame, destílame la mente mortuitoría adicta al espacio vertical, geometría invertida, invierte  y vierte placer sobre cuerpo desnudo y rómpeme, cómeme a trozos bárbaros, golpes y remanso montado sobre mamadas, viólame morir y méteme y sácame, y  mente.

sábado, 4 de septiembre de 2010

3 de Setiembre

Dos días llevo ya aquí. Si sumo las caminatas hechas hasta ahora creo haber batido un récord personal. El paso de los días, las diferentes marcas horarias contenidas en uno solo; todo viene determinado por el paso a paso, el caminar sin tregua, tras calles que desaparecen, edificios desconocidos, nombres extraños y alejados de toda lógica sensata. La red de familiares, amigos, odiados, amados… que amortigua la existencia cotidiana está desaparecida, silenciosa y silente ha dejado paso al vacío y la nada. Y pese a la conciencia agonizante que se arrastra tras el último muro de la conciencia, ese casi cadáver que te susurra que solo es un parón temporal incrustado en la esquina dolorosa de la morriña, algo te aprisiona. El estar pero no estar, un callejero que vas llenando, a fuerza de reiterar el paso hacia lo desconocido, desconociéndose poco a poco hasta establecer la familiar nueva (antes nunca) sospecha de lo que vendrá. Entre los mitos de nuestra sociedad turística está el cambio, el renacer, el modificarse a uno mismo en tonos más sofisticados, más respetados, más abierto hacia la breve experiencia exterior; nadie nunca recuerda la verdadera cara del viaje, el morir de uno mismo para nacer uno mismo nuevo, puro y otro; porque no hay nada que reconstruir, no hay base sobre la que trabajar, la muerte no permite un ápice de esperanza. Se muere para ser otro, sino no tiene sentido la muerte, pues una vez muerto no se puede seguir siendo, ya se ha dejado de existir, en ese caso solo queda una cáscara vacía recubierta con la máscara de moda. Alguien dijo una vez que las ventanas son las cuencas vacías de Dios. Yo no creo en dios, pero sí creo en las ventanas hacia otros lugares, sitios inesperados en los que encontrar algo nunca visto antes, donde satisfacer la premonición soñada y olvidada cada noche de lluvia; un lugar desde el cual la luna se convierte en pozo plateado de insaciable ensoñación pandémica; y las personas ausentes pierden su adjetivo, me abrazan y alcanzan el punto alborotado donde antes estaba el corazón y ahora solo están ellas, apiñadas en un montón caliente y duro, que jamás desaparece, permanece días tras día ajeno al cambio de alrededor, y ritmeando melodías sincopadas me recuerdan por qué estoy vivo, qué mueve mi mundo, la combustión implosiva de una pequeña estrella ya escrita en el firmamento, en su estallido inicial y su final prolongado hacia la nada, desapareciendo junto a las recién salidas del huevo de luz colosal que ilumina nuestro universo apagado y triste. Pero el lugar de la tristeza es escaso y osco, escondido entre repliegues apestosos de culpa e infelicidad, no hay ya espacio para ella en el discurrir del viajero, exento de dramatismos costumbristas, alejado del núcleo de lo que consideraba núcleo y ahora se revela una periferia más, una anormalidad normal dentro de un sistema de anormalidades sistematizadas, todas ellas diferentes, individuales, sujetas a sujetos individuales de caracteres polimorfos, únicos en su unicidad indescriptible, ajena a cualquier visión normativa, porque cualquier visión ya no es visión sino otra visión sujeta al sujeto que cree estar normativizando, pero que en realidad se postula como dictadorzuelo de su discurrir en el viaje hacia todas (ninguna) parte. Y al fin el fin último sin finalidad final. Tú y yo compartiendo un viaje que empieza con la escritura, con la lectura, contigo y conmigo en espacios y tiempos diferentes, pero que coincidimos, que rompemos las barreras, restregamos la Victoria de nuestras voluntades sobre la física, la filosofía y la vida y la muerte. Y eso es la literatura, unión de lo separado, recuperación de lo que una vez quedó roto en mil pedazos, la invocación a un Dios Mayor, nosotros juntos a pesar de la lógica, del mundo; amor y caricias sin fronteras de ilusión. Léeme en voz alta porque son mis palabras las que acarician tus oídos, son mis susurros los que rozan tus labios en la escapada a tu conciencia, tú y yo haciendo el amor ahora mismo, entre jirones de tiempo reducidos a polvo mágico. Y las calles traducen mis pasos en sonidos huecos de pavimento mojado, y tras de mí solo queda sombra, y humedad, y silencio, y tú que me haces eterno al hacerme el amor.

martes, 6 de julio de 2010

Un verano de balcón oxidado


Las imágenes aletargadas en la neblina oscura de la memoria rompen contra el dique, salpicando retazos de imágenes a la proyección fantasma de la luna. Pequeños fragmentos encontrados entre infinidad de mareas pasadas, aguas estancadas cubriendo dolor y felicidad. El runrún de un rumor rodeado de recuerdos parejos, reunión de nácar de espíritus recuperados, reconocidos en una familiaridad ya ajena, incómoda, y el cambio ante lo pasado, una transformación involuntaria larvada a años de distancia. Bomba de vacío queda y paciente, estructura escondido entre velos y velas de artera mentira amnésica. Números y letras dando forma al corazón que bombea hielo y fuego, ruido y furia (mi boca en tu cuello). Capricho de la luna llena (bañando una espalda desnuda que son todas las espaldas), ojos indigentes de una caricia (que son mis ojos y los de ellos), melancolía descompuesta al roce licuado de unos senos sobre mi pecho (que son todos los pechos, el tuyo y el mío) conectado a oleadas de aire enamorado, exhausto, móvil hasta la agonía física (de lenguas conociéndose por primera y para siempre vez). Y ahora, en el fantasma huesudo del vacío negro solo proyección, escenografía hueca de una ficción, el antes disfrazado de máscara gangosa. Y eso* todas las cenizas con las que jugar, por ahora, para siempre, presente muerto tu(y)yo, todos, rotos cristalinos pedacitos de nada vibrando a través de las ventanas, puertas tapiadas, y el polvo violando los rincones inertes de un cuerpo-alma, diminutos espectros asaltándonos continuamente, haciéndonos el amor, dándonos a luz-la luz-luz densa y pesada que nos empapa la fantasma y nos baña, nos asfixia de placer mudo, y nos grita al oído el silencio del universo, la música del recuerdo, [“queremosolvidar”^3], y por eso lo mentimos, lo rompemos, lo tullimos, hasta dejarlo otro, que no somos ni tu ni yo ni otros. *Figura=sombra, muro ante el cual mantener la mirada.* Y yo intento recuperar la frontera de lo real, pero no puedo, tu piel ya no está conmigo (tu/conmigo) ---> se ha convertido en escenografía plana, lo real (ya)es(ya) nada, y la nada toda.

viernes, 21 de mayo de 2010

El Mago del Lenguaje


Habla conmigo, haz ese gesto colectivo solo para mí, intangible pleno de sustancia significativa, pero móvil y quebradiza, arrastrada entre selvas de significados, conciencias, microambientes estructurados entre danzantes escurridizos y rítmicos, ajenos los unos a los otros solo en apariencia, en disfraz invisible que cuando se descubre, se delata en material, percepción, se visibiliza entonces, muestra la riqueza de un mundo subterráneo, pero lleno de vida, de fusión y transformación, metáfora y metonimia entre contigüidades, continuidades, restos y reedificaciones, caos estructurado, orden invertida y reinvertida hasta el infinito entre juegos y peleas, lo mismo son, conquistas autistas y fugaces, llenas de pleno Dios, reducidas a la epifanía de un momento divino, repetido en la inmensidad del tiempo, eterno e inmediato, inamovible y dinámico, el estatuto del Mago entrecruzado, del espejo de dos caras sin canto al que poder asirse, y la magia fluyendo entre entes, lentes de sujeción mentirosa, y el ir y venir del mar del lenguaje en nuestras playas barridas por el viento de los años, y la arena sigue ahí, esperando en paciente ir y venir, y el Mago sigue ausente, tapado entre muros falsos, paredes maestras reducidas al grosor de la piel, mentira e ir y venir y el Mago observando, mi silla mis reglas, la mesa una ilusión, y apoyada la cabeza un sueño imprevisto, el sol y la luna cubriendo la superficie tornasolada de la tierra baldía, la casucha a lo lejos, remontando el horizonte seguro y perdido, y caminar sobre piedras duras y seguras, frescor en la cara, el suspiro del viento acariciando tu cara sin edad, el calor, el color se arremolina en tus mejillas, y entonces el eclipse lo inunda todo, lo ahoga y lo sumerge y desaparece y vuelve, renace, rehace, y estás en una isla rodeada de otras islas, y los gritos de los náufragos llegan hasta tus oídos, y crees comprender, crees poder responder, crees y crees y no paras de creer, crees que ellos son náufragos, y tú una más, y que ellos no son presos, ni tú una más, pero te equivocas, y los días se despiden, las noches rechazan quedarse, y tú eres lo único fijo, atado, los otros desaparecen, sus islas viajan con la corriente, y tú sigues en el mismo punto, enterrada bajo el sol y la luna, sobre hierba quebradiza a la que has puesto nombre, y los arboles te hablan, y te llaman, conocen tu nombre, no el de antes del naufragio sino el de ahora, el que te susurra el aire al abrazarte, y estrecharte, y compartir su piel contra tu piel, y ya no te sientes tan sola, acompañada en el sueño, despierta sobre la mesa, y las sillas vacías a tu alrededor, sin nombre, sin sombra, sin nadie y el Mago mirándote sin cara, dos puntos fijos, pozos de colores innombrables, ¿pueden existir esos colores? Hay vida en esas estrellas por iris, y sientes la atracción, el abismo te llama, nombre y cosa te transportan, te dejas caer en horizontal, el Mago está cerca, cerca, cada vez más cerca, y su cara se forma en tu mente, perspectiva y simetría abandonan el óvalo sonrosado y adquieren matiz, carácter, imperfección humana, y la cara no huye de ti, se fija, bebe recuerdos estirados y flexibles, irrompibles, y la cara te sonríe, sigue enfrente de ti, el espejo enfrente de ti, la cara enfrente de ti, tu cara, tu sonrisa, recuperada, prisión rota de la que surge un nombre olvidado, pero ya no olvidado, tu nombre, tu nombre vuelve y se transforma, te conjura, te pare, ya eres tú. El Mago.

viernes, 9 de abril de 2010

Lágrimas de San Lorenzo


El sol azul de la mañana que lava tus ojos en el mar de la esperanza
Rendido a los pies salitres de la montaña
Montaña de recuerdos salientes
De rocas sueltas desprendidas
Montaña, mirada, bañada
Rota, roja, roma, roca
Montaña esquinada enquistada
Encarnada cuenca
En movimiento Hondo bajo nubes escarlatas
Caricia blanca a tu cintura líquida
Bajo cinturones dorados de meteoros
Rojos, rotos, romos, rocas
Iglesia repiqueteando en el centro: el peso de la campana
Sombras de arcos infinitos, de bóvedas submarinas
Pez espuma sepultado
Mar entregado acariciado de piel y  cabellos y olor
De ojos verdes de
Ciencia ficción, y prisión de glóbulos de color
Ola Ondeante de luciérnagas nadadoras
Luces viajeras arrojadas al fondo oceánico
Dos manchas verdes henchidas de rosados rayos de risa
Atravesando la nada arenosa
Y nada, nada, nada
Cabalga entre el cielo y el espejo
Rodeada del baño del Alba
Los ojos ciencia ficción de Alba,
La piel salada de Alba,
El cuerpo Ondulante de Alba,
Al Alba los besos submarinos de Alba.

jueves, 18 de marzo de 2010

Proyecto: ProtocuentoII-PoscuentoI-PrecuentoIII

Recibir una carta es una muestra de estar vivo, al menos vivo para otro, alguien necesitado de comunicarse con otro, es una petición apremiante, o al menos algo necesaria; escribir, tomársela, la molestia, de subyugarse a las leyes del lenguaje escrito, renunciar a la libertad de la voz, de la imprecisión natural de la inmediatez. Ser otro, retirarse de la agrafidad en favor de la traicionera interpretación lesiva y cercenante de un desconocido, porque si pensamos en el que nos va a leer, el lector, no la persona a la que le enviamos la carta, no estamos nunca seguros de quién va a ser, en último término, incluso conociéndolo muy bien, él, o ella, los destinados a leer la carta, o el destinado, si es solo uno, nos pueden ser del todo desconocidos después de un tiempo sin trato, alejados, desconocidos ellos y nosotros de los cambios en su vida, de las influencias aleatorias reunidas a su alrededor, de forma invisible y sutil, o groseras y bien obvias; es, sin duda, un esfuerzo digno de respeto, un ejercicio admirable, disciplina generosa en pos de una recompensa desconocida, dudosa, a veces vacía, huidiza, patética melodía de esperanza depositada en un cuenco abandonado, mitad oscura hez, mitad oscura linterna del tiempo proyectado hacia adelante, promesa en presente de un futuro satisfecho, mientras, la insatisfacción, reinante hacia atrás en el recuerdo, sobrevuela, ave de paso ahora, trama fantasma sombreada de futuro, todo a la vez, unido por puntos y rayas paralelos e infinitos en la lejanía que nunca llega, un se topa, y toparse, nunca se une, y unirse, nunca nunca, y serlo; cuenco roto en tres partes de tiempo irregular, cortante filo del tiempo, tiempo tras el tiempo que pasa, que desplanta, que planea proscrito tras las letras azarosas de un deseo precioso, hablar, hablar sin palabras, hablar entre susurros entre espacios en blanco, la transparencia del sudor en la hoja, el roto deseo de una respuesta, aun contraria a los intereses del escribiente, aún más útil en cuanto rechazo abismal hacia esa segunda carta todavía más patética, más triste si cabe, rebosante de la ira de lo inalcanzable, de la inutilidad del nulo empeño, a sabiendas de su futilidad, de la esterilidad, bañado en cegadora falsedad, obra nuestra, y sordo, y mudo, porque esas palabras, desde yo, ya no son nuestras palabras, ni tuyas, ni mías, ni del desconocido, esforzado forjador de sentido blanconegruzco, repudiado y transfigurado en el apartado, dejado a un lado, mueble decadente, figura antigua, pasado de moda mercachifle, mutante vengativo, triste quijote, figura triste, quijote figurado pero patético, esgrimiendo lanza que no es lanza, fiebre que no es fiebre sino ira, melancolía fantasma, y añoranza imaginada, de la fiebre que nunca jamás ya más sentirá. Y pese a todo escribe, contacta la superficie contra superficie, escribe, sin articular, escribe, maciza e impersonal, escribe, chorreo líquido tintolento, escribe, regando el claro de papel, escribe, extensión planada, escribe, planicie plastificada de colores planos y plenos, escribe, plétora de esencias visuales, escribe, luces aladas, escribe, alienación del color, escribe, y escribe, escribe y escribe.

jueves, 18 de febrero de 2010

Tratado Autista del Existir


No se recuerdan los lugares en los que uno ha estado, sino la impresión que esos lugares dejaron en uno. La percepción de las imágenes, captadas a través de los ojos, y reformuladas en el cerebro, son una forma de biografía intransferible, incomunicable hacia los demás, porque los medios del manifestarse humano: la palabra, el lenguaje, cualquiera que sea, ya fónico (musical, verbal), ya visual (pictórico, residual) no son sino mediadores, y como tales deformadores de la forma deformada; una reproducción en segundo grado de la representación siempre subjetiva, inenarrable en su dimensión honesta, de un mundo inestable y póstumo. Entonces cómo resolver el principio de honestidad, no ya para con los demás sino hacia uno mismo; el ser/estar consagrado al movimiento de la forma finita carece de sujeción gnóstica, asido a la intemperie de lo diáfano hasta la desaparición, recae en la falacia sensacional: porque lo importante, en el fondo, y en la superficie, y en lo liminal, carece de fijación sincera, la representación no exige la honestidad, solo sustancia férrea, rocosa, capaz de soportar el peso dormido de un mundo único elevado al infinito.

lunes, 8 de febrero de 2010

Octólogo



Yo soy la distancia que hay entre los demás.

Desde lo que soy amo las cosas que no soy, y jamás seré.

Desde lo que soy odio las cosas que no soy, y puedo llegar a ser .

El otro que mira a través de mis ojos es la huída en existencia que multiplica y divide, dejando el 0 en la distancia, siempre a distancia imposible.

Si la forma es móvil, el alma es infinita; si el infinito es pensable, Dios Existe.

La obstinación de la raiz contradice la separación entre el hombre y el resto de seres vivos.

Todo hombre atraviesa constantemente una puerta, el resto es pasillo.

La fe es un regalo sin abrir.