¿Se puede contener el mundo en una historia? ¿Y en una caricia? ¿En una cara? ¿En un gesto? ¿En una imagen? ¿Y En una mirada? ¿Hay un recuerdo que lo contenga todo? ¿O al menos todo lo que vale la pena conservar? ¿Existe olvido capaz de ahogar la fricción torpe de dos cuerpos ausentes al afuera? ¿Existe amnesia suficiente para borrarte de mí? Ya no me acuerdo de olvidarte, y te me haces presente, palpable, cicatriz ante mis ojos, esencia en mi nariz, surco sobre la piel, sabor antojadizo de colores, y calor en la yema de los dedos, y prisa en el pecho, y respiración acelerada: en espera de la desesperación; en espera de la presencia inesperada. Eres la inercia que empuja, violentas la acción sobre las cosas, la frontera atravesada a empellones, una rara misión de la palabra, convertida en estatua converges a la vida: tú, ser, mirada; ser, recorrida por ojos arcoíris, burbujas de gemidos suspendidos en silencio. Tú ante mí. Toda tú ante mí y mi mirada.
...ya he visto: Siempre nos quedará mañana
Hace 1 año